Y yo me pregunto. ¿A dónde se llega con esto? Amistades líquidas de tiempos modernos, me diréis, claro. Pero, ¿hasta dónde pueden trascendernos las relaciones digitales, si nos volcamos y adaptamos para que luego terminen siendo una foto de perfil tras la que olvidamos a la persona?
Nos acercamos a la frontera, y decidimos pasarla: Desvirtualizar. Desdigitalizar. O cervezas cara a cara, c
Yo, personalmente, la odio. Ni tengo ni quiero tiempo para tener mil amigos íntimos, pero esta espinita me cruje un poquito. ¿Por qué estas personas que me aportan y me importan, se me agotan? ¿Perdemos la afectividad a través de la pantalla porque ésta no puede traspasarla? Espero que sepáis de lo que os hablo.
Yo os planteo que hagamos que nuestras relaciones sean de verdad. Que no se convierta en hablar mucho un mes, planeando un encuentro que luego nos eche a perder. Y no solo por internet. Hagamos reales nuestras amistades, conociéndolas y eligiéndolas de verdad. Cuidemos lo que tenemos para no lamentarlo, no dejemos que el orgullo, un malentendido o un doble check azul no correspondido lo jodan. Y si hay que mandar a la porra a un hater o troll, pues a la porra. Sin merecerle tiempo o indirectas, no alimentemos su arrogancia.
Pero sé real. Empieza por ti mismo. Conserva y atesora lo que compartas y aprendas del otro. Aunque conlleve dolor, también habrá que aprender de ello. ¿Puede alguien negarme el valor de un reencuentro casual, tiempo después de romper, en el que puedas rememorar con cariño, alegrarte, volver a conectar por un minuto...? Yo lo firmaba ahora mismo. Y no pienso en tuiteros o viejas glorias, vuelvo a pensar solo en Personas.
"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos". Jn 15, 13
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