viernes, 5 de febrero de 2021

Mis notas #1

Vivir sus heridas en mi piel. 

Creo que ha sido lo más importante que he experimentado estos meses, y que ha puesto de manifiesto mi torpeza, mi debilidad, mi inseguridad... Todo lo que me queda grande y que, aún así, Él salva. Debo recordarlo y aprenderlo para toda mi vida, pero también ser capaz de dar y ofrecer mi respuesta. Cuánto necesito la pedagogía divina, sus señales, y el inmenso amor que recibo cada día de mi vida. Y qué fácil es volverse indiferente. Ser como el resto.

Qué difícil es no aborregarse. Hay que remar a contracorriente contra unos rápidos ideológicos. Un mundo que destierra la Verdad, y que trata de enterrarla en los rincones más inaccesibles del corazón.

Y luego, el diablo. Listo. Maestro de dividir, de enfrentar, de inutilizar nuestras mejores acciones.

Quizás la otra lección que me debo apuntar esta noche, por si os ayuda a vosotros, es no dejar pasar los mensajes como leídos y olvidarlos; telefonear y tener la iniciativa aunque uno sea pesado. Y qué sé yo, rezar y agradecer lo vivido. La pena siempre queda.

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